Sexo y amor
Seis consejos para una felación memorable
20 de mayo de 2026 · 5 min de lectura · La redacción
No es una actuación a copiar. Seis cosas que los hombres describen a menudo, y que se hablan más de lo que se imponen.
Pedir, también con la boca ocupada
Un signo convenido para ir más despacio, una mano en el muslo para decir «más», y el derecho a parar. La felación solo es buena si quien la hace tiene ganas de estar ahí. El resto es secundario.
La mano hace la mitad del gesto
Una mano que sigue a la boca, lubricada por la saliva, cubre la longitud sin forzar la garganta. Se aprieta un poco, se gira ligeramente, se guarda un ritmo regular más tiempo del que se cree. La variación permanente cansa a todo el mundo.
El glande no es todo el pene
El frenillo suele ser muy sensible, el envés también, los testículos si se ha pedido. Una lengua plana y lenta en el frenillo, luego la boca que retoma, basta a muchos hombres. Empujar lo más lejos posible no es el gesto más eficaz, y el reflejo nauseoso no tiene que «superarse».
Los dientes, la mandíbula, las pausas
Los labios cubren los dientes. Si la mandíbula tira, se vuelve a la mano treinta segundos sin disculparse. Una pausa no es un fracaso. Los ojos hacia el otro, de vez en cuando, cuentan más que una pose de película.
El final se decide de antemano
Dónde ocurre la eyaculación: en la boca, en la piel, en un preservativo, o no esta noche. Se dice antes, se vuelve a decir si se cambia de idea. Nadie «debe» tragar. Un preservativo sin látex si hace falta simplifica la pregunta, y protege.
Después
El glande suele volverse demasiado sensible al segundo siguiente. Se suelta, se pone una mano en el vientre o el muslo, se permanece. El gesto de después forma parte del de antes.
Estos textos son referencias generales. No sustituyen un consejo médico ni el acompañamiento de un sexólogo cuando algo preocupa o duele.