Sexo y amor
El cunnilingus, los gestos que cuentan
2 de abril de 2026 · 5 min de lectura · La redacción
La lengua no tiene que imitar un pistón. El clítoris, el ritmo y el derecho a guiar hacen casi todo.
Instalarse para durar
Un cojín bajo sus caderas, quien da el placer tumbado cómodo entre sus muslos. Si la nuca tira al cabo de un minuto, la lengua se crispa y el gesto se vuelve mecánico. Se cambia de ángulo antes de estar dolorido.
El clítoris es el tema
La mayoría de las mujeres necesitan una estimulación del clítoris para gozar. La lengua que entra y sale de la vagina puede ser agradable, rara vez basta. Se empieza amplio, en los labios mayores y el monte, luego se acerca al glande del clítoris, que es muy sensible: demasiado directo, demasiado pronto, y el cuerpo se cierra.
Una lengua plana y lenta, luego el plano que se hace más puntual, luego un círculo. Cuando un ritmo funciona, se guarda. Cambiar de figura cada cinco segundos impide la subida.
Las manos y la voz
Un dedo en la vagina, curvado hacia el vientre, puede acompañar. No es obligatorio, y se hace con uña corta y mano limpia. La otra mano puede posar la pelvis, acariciar un muslo, o simplemente quedarse.
«Más arriba», «menos fuerte», «no cambies nada» son frases a desear, no a temer. Si ella pone una mano en tu cabeza, sigue la presión en vez de interpretarla como un guion.
Hasta el final, y luego no demasiado
En el momento en que sube, no se para para preguntar si está bien, y no se acelera por entusiasmo. Se continúa exactamente lo que estaba funcionando. Después del orgasmo, el clítoris suele aguantar mal que se insista. Se ralentiza, se besa el muslo, se deja bajar al cuerpo.
Estos textos son referencias generales. No sustituyen un consejo médico ni el acompañamiento de un sexólogo cuando algo preocupa o duele.